Padres y madres, el séptimo jugador


Las familias que dan vida al club

El voleibol no se juega solo en la pista.
Se juega también en los coches que cruzan la ciudad para llegar a tiempo al entrenamiento, en las mochilas preparadas con cariño, en las gradas donde el aplauso es tan importante como el punto.

En el Bidasoaldeko Suge Trebeak Boleibola Kluba, creemos que detrás de cada jugadora hay un equipo aún mayor: sus familias. Ellas son nuestro séptimo jugador, ese apoyo silencioso pero fundamental que sostiene cada paso del crecimiento deportivo y personal de nuestras chicas.


💬 Mucho más que acompañar

Los padres y madres que forman parte del club no solo llevan a sus hijas a entrenar.
Las acompañan en el esfuerzo, en las derrotas, en los nervios del primer saque o en la alegría del último punto. Son quienes las animan cuando las cosas no salen, quienes aplauden el intento más que el resultado y quienes, sin saberlo, enseñan lo más importante: a no rendirse.

Los estudios sobre deporte infantil son claros: cuando la familia se implica de manera positiva, las deportistas disfrutan más, se sienten más seguras y mantienen la motivación durante años.
Por eso, en nuestro club, el papel de las familias no es accesorio. Es parte de la identidad del equipo.


🤝 La fuerza de una comunidad

En Irun, el voleibol se ha convertido en algo más que una actividad deportiva. Es una forma de crear comunidad.
Los entrenamientos en Azken Portu, Leka Enea, Toki Alai o La Salle no serían lo mismo sin las madres que ayudan a organizar, los padres que se ofrecen a llevar material o las familias que llenan las gradas con sonrisas y ánimo.

Esa red invisible de apoyo, paciencia y entusiasmo hace posible que el club siga creciendo.
Cada pequeño gesto cuenta: un mensaje de ánimo, una tarde de voluntariado, un café compartido entre partidos. Es ahí donde se construye el espíritu del Suge Trebeak.


🐍 Crecer juntos

Queremos que todas las familias del club sepan algo: su implicación cambia la historia de este proyecto.
Gracias a ellas, el voleibol en Irun no es solo un deporte, sino una manera de educar en respeto, esfuerzo y compañerismo.

Este año, al ver a nuestras jugadoras entrar a la pista, recordaremos que detrás de cada una hay un séptimo jugador, siempre presente, siempre necesario.

Porque el voleibol no se vive solo con el balón en las manos,
sino también con el corazón en la grada.